¿DÍA DE LA MADRE O DÍA DEL SACRIFICIO?

Pintar el Día de la Madre (festividad comercial que invita a tener un detalle con la que te ha dado la vida una vez al año) como la celebración de la abnegación podría haber sido adecuado en el siglo XIX, pero en pleno siglo XXI deja a un establecimiento comercial de gran renombre como el último bastión sexista de una sociedad española bastante más avanzada que todos esos tópicos.
Ya quedaron atrás esos anuncios de épocas pretéritas en que las madres existían por y para lavar más blanco, hacer los bocadillos más nutritivos o teñir sus cabellos con elegancia natural.
Aunque todavía quedan folletos de ferreterías que ansían vender su stock de taladros y lijadoras cada 19 de marzo (seguidos ya muy de cerca por la telefonía móvil y otros gagdets electrónicos), y la publicidad del automóvil se dirige a segmentos de población muy reconocibles (jóvenes, profesionales de éxito, familias) las cifras ponen en su lugar a los estrategas del marketing y les hacen ver que ya no estamos en los años 60 y las consumidoras merecen el mismo respeto que los consumidores.
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